Y nos os equivoquéis, no me estoy quejando, es más: es lo que espero de un Otoño.
Ya he encontrado un sitio bastante adecuado para leer una tarde otoñal mientras las hojas caen a mi alrededor. Me gusta mucho, pese a ser uno de los sitios mas famosos de esta cuidad, esta vacío.
Es tranquilo, entra mucha luz y desde arriba puedes ver la plaza.
Además, tengo que seguir investigando, porque detrás de la residencia hay un gran parque al que quiero ir. Se ve que hay un lago. Pese a tener mucho tiempo libre, los días pasan demasiado rápido y no hago nada, siento que no hago nada.
Me encanta este lugar, me encanta ir descubriendo sitios, perderme como ya me ha pasado un par de veces.
Me encanta el tener que llevar ya bufanda, el estar pegada al radiador con la manta porque la habitación es peor que el Muro (badam-tsss).
Ayer me recomendaron hacerme una capa de Gatosombra, y no lo descarto para nada.
Tengo una nueva familia, y ya son tres.
Y me siento muy, muy bien.
Estoy muy a gusto.
Lamento no haberme traído mi libreta. Se me olvidó.
De poco me serviría ya que la inspiración me ha abandonado como el sol a este país.
Me pregunto quien la estará utilizando ahora, quién será la persona que la necesitaba más que yo.
En fin, hacía mucho tiempo que no escribía tantas tonterías juntas.
Hacía mucho tiempo que no escribía.
Así que voy a dejar de agobiaros y me voy a hacer hamburguesas caseras con mis compañeras de piso.
Hoy nos toca a nosotras cocinar.