sábado, 19 de mayo de 2012

Lo más duro no será llegar a Valencia, no.
Será llegar a casa y ver que nadie te va a ladrar en cuanto chilles su nombre.
Será abrir la ventana cuando te levantes y ver como ya nadie se va a asomar.
Será saber que ya no te va a dar los buenos días subiéndose a tu cama.
Será saber que ya no va a buscar tu mano para que la acaricies.
Será llegar a la cocina y decir "si sobra se lo podríamos dar a la perra".
Será ver a mi padre triste.
Será volver a la caseta y ver como ya no corre por allí.
Será que nadie acuda a tu llamada para comer.
Será ver como no quiere acercarse a la piscina, por el miedo al agua.
Será ver a los perros del vecino, asomándose sin hacer ruido esperando a que ella llegue y se pongan a pelear.
Será pasar la noche allí y ver su rincón vacío.
Será ser consciente de que ya no está.
Será acostumbrarse.

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