Alguien me ha hecho acordarme de esta cosa con letras que tenía más que olvidada, de hecho no me acordaba ni de la dirección.
Le he hecho un lavado de cara, la he puesto bonita y voy a seguir sin mostrarla al mundo.
Además, aún tiene miedo de ser mostrada porque no se siente preparada.
Y, ¿quién soy yo para negárselo?
Domingo...
DOMINGO.
Domingo.
Domingo.
Domingo.
Da igual cómo lo digas o lo pongas, es el último día de la semana y posiblemente el más aburrido.
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