En él, había un 'mac' y una taza de café que aún estaba caliente, a su izquierda un sofá de tres plazas colo rojo sucio de cuero, enfocado estratégicamente hacia las vistas de los demás rascacielos. La polución apenas dejaba ver el horizonte y el sol luchaba por hacerse paso a través de ellas sorteando las pequeñas nubes como si de obstáculos se tratasen.
Encima del sofá, un gran cuadro impresionista, 'impression, soleil levant' de Monet.
Junto al sofá, era lo único que le daba color a la estancia, solo decorada con los colores del yin y yang.
La moqueta silenció los pasos de aquel hombre decidido a encontrarla, pese a que la habitación parecía abandonada a toda prisa diez minutos antes, como si supiese que iba a ir.
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