Podía no tener un color de ojos en los que te perdieras, puede que no cumpliese los requisitos de belleza, o podía no parecer alguien amable a primera vista, pero si te sonreía, te perdías.
Y puede que no te encontrases jamás.
Esa mañana se levantó con ganas de romper el mundo y lo único que se rompió fue su orgullo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario